La acacia es una planta medicinal de la familia Fabaceae, con el nombre binomial Acacia caven. A pesar de ser originaria de Sudamérica, esta planta puede crecer en climas templados. El árbol de acacia es reconocido por ser bastante espinoso y tener ramas en cantidad. Cada una de las espinas de este árbol tiene una longitud aproximada de 2 cm.
Las flores de la acacia son las partes de la planta que se utilizan con fines medicinales. Se pueden preparar en infusión al 2% y tienen propiedades emolientes, aromáticas y antihistéricas. En Brasil, se extrae una goma similar a la goma arábiga de la Acacia angico, que se mezcla con flores de malva y se utiliza para tratar la bronquitis a una dosis de 2-3%.
Sin embargo, es importante tener precaución al utilizar la raíz y corteza de la acacia, ya que contienen una sustancia acre y vomitiva que se considera venenosa y puede causar intoxicaciones similares a las de la belladona. Por lo tanto, se recomienda no utilizar la raíz y corteza para fines medicinales.
Por otro lado, las hermosas y fragantes flores de la acacia, preparadas en una tisana (infusión) y endulzadas con miel, son un remedio excelente en enfermedades de la garganta y pecho. Además, tienen propiedades ablandativas y antihistpericas, lo que las hace útiles en distintas clases de tos, ronquera, mucosidades, laringitis, bronquitis y más.
Para preparar la infusión de flores de acacia, se recomienda utilizar una cantidad de 20 gramos de flores por cada litro de agua. Es importante destacar que, como con cualquier planta medicinal, se debe tener precaución al utilizar la acacia y se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de utilizarla como tratamiento.
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